lunes, 22 de diciembre de 2008

Celebración de la Navidad.




Ayer, dia 21, tuvo lugar la celebración de la Navidad por parte de todos los grupos de la parroquia. En el acto estuvimos presentes miembros de cofradías, catequesis, grupos de formación, etc. Un grupo de personas, bastante numeroso este año, en el que el abanico de edad estaba entre los 5 años y los 80. Comimos, bebimos, cantamos, bailamos, y asistimos a una misa muy participativa.

Además contamos con la presencia de Eduardo y José Luis lo que lo convirtió en un encuentro muy emotivo y que quedará en el recuerdo de todos.

Desde esta cofradía animamos a todos los miembros a participar en todos los actos programados por la parroquia.

jueves, 18 de diciembre de 2008

El verdadero significado de la Navidad

Semanas antes del mes de diciembre, los escaparates, las plazas y los centros comerciales se inundan de luces, adornos y villancicos. En las ciudades y los pueblos, las casas y las calles se decoran con árboles de navidad, nacimientos y nochebuenas. A todas las personas les queda claro que es una temporada especial. Aun cuando el propósito legítimo de la Navidad no es que la ciudad esté adornada con elementos alusivos al nacimiento de Jesús, es muy pintoresco y nos recuerda que es un tiempo en el que el espíritu del hombre hace una pausa. Inclusive, durante las dos guerras mundiales del siglo XX, el 24 de diciembre se hizo un cese al fuego. ¿No es absurdo detener el asesinato por unas cuantas horas para celebrar la Navidad? Es verdad que el mundo cristiano busca transmitir un espíritu de benevolencia y generosidad en la víspera de esa festividad, pero resulta irónico porque, al terminar esos momentos de paz, los hombres siguieron asesinándose unos a otros.

De igual manera, en nuestros tiempos de “paz”, en cuanto pasa esta, tan esperada, época del año, después de que se abrieron los regalos, se celebraron las cenas de gala y se intercambiaron felicitaciones y “buenos deseos”, las personas regresan a la rutina sin que haya cambiado su perspectiva de la vida. Siguen viviendo con la misma incertidumbre y cargando los mismos problemas, no sólo personales, sino familiares, económicos y sociales; se olvidan rápidamente de la emoción vivida.

La Navidad dista mucho de ser lo que se nos ha inculcado. Más que una tradición, debería ser un recordatorio del propósito y del mensaje de la venida de Jesús a la Tierra.



jueves, 11 de diciembre de 2008

Vivencias cofrades.

"NO SE QUE ME PASA CUANDO MIRO LA IMAGEN"

Como responsable de admisiones de mi hermandad, reconozco que me sorprendió ver su nombre en la lista de solicitudes de ingreso. ¿Que venía a buscar a la hermandad aquel concejal del Ayuntamiento conocido por declararse abiertamente agnóstico? Reconozco que le convoqué a la entrevista preceptiva con ciertos prejuicios.

La conversación fue ahondándose poco a poco, hasta que surgió, inevitablemente, la pregunta:

-Pero, M...., ¿como es posible que quieras hacerte hermano si vas diciendo públicamente que eres agnóstico?

-Mira, tienes razón. Pero déjame que te confiese una cosa. Ultimamente, no sé qué me pasa. Cada vez que miro a la imagen del Cristo de la hermandad siento algo por dentro... Y lo miro y no puedo dejar de mirarlo sin que se me conmueva todo...

Ante una confesión así, ¿tendré que consultar a la junta de gobierno qué podemos hacer?

P. Benito, capellán

(Fuente: Paso a paso. Itinerario de fe para hermandades y cofradías.)

viernes, 21 de noviembre de 2008

Formación cofrade. 2º

LA GEOGRAFIA COFRADE.

Las hermandades y cofradías se adaptan al carácter de cada región. Podría decirse que el paisaje interior y exterior de cada grupo humano provoca en toda España diferencias y semejanzas que terminan convirtiendo lo genuino en especifico. En cualquier rincón del suelo hispano existe el hecho cofrade con intensidad y extensión.

En Galicia, la religiosidad popular gallega es inteligible sin el camino jacobeo, pero también sin, por ejemplo, el desfile de la Virgen de la Esperanza por las calles de Lugo o el culto a la Virgen Peregrina en Pontevedra.

De entre las devociones asturianas destaca Covadonga, centro y eje de su piedad popular, que convierte a la Santina y a la cruz asturiana en sus símbolos más apreciados.

Cantabria ofrece la vitalidad de sus tradiciones marítimas marianas, tanto en Santander como en diversos núcleos urbanos que aportan la singularidad de su paisaje y su mar.

La Rioja tiene tradiciones cofrades singulares, alguna de ellas con influencias de la inmigración hispanoamericana, y con advocaciones importadas de América. Se repite el hecho étnico cofrade de otros siglos.

Aragón es todo un mosaico de usos cofrades cuya significación no se agota con la tradición del constante ruido de tambores, sino que se conjuga la vitalidad de sus hermandades enraizadas en pueblos y ciudades.


Cataluña, cuyas cofradías fueron prohibidas por Felipe V, ve ahora resurgir con nuevo impulso, por presiones de los emigrantes del Sur, el hecho de las hermandades en un trasplante multicultural que la enriquece.

Todo Levante, desde Castellón a Murcia, es un enclave de extraordinaria experiencia cofrade. Aquí la luz y el bordado arropan Semanas Santas Marineras y cumbre escultóricas nacidas de la fe del genial Salcillo.

Castilla y León alcanzan lo insuperable en la austeridad con que veneran las grandezas zamoranas de sus cofradías, el don de Dios que supuso la obra de Gregorio Fernández para Valladolid o la pujanza llena de brillo salmantino. Sería injusto silenciar la piedad soberana de las cofradías leonesas.

Castilla-La Mancha sorprende por su auge, a veces tan original como en las burlas de Cuenca, o tan ajustado en su buen gusto como Toledo.

El Madrid cofrade es, como siempre, un muestrario completo de lo hispánico. Aquí imitar no tiene importancia, porque lo verdaderamente inimitable es la originalidad madrileña en acoger e integrar.

Extremadura, tan contrastante y variada según sus aguas se encaucen en el Tajo o en el Guadiana, asiste a un florecimiento cofrade cuyo interés esta fuera de toda duda, tanto por las originalidades como por los parecidos con el resto del mundo cofrade hispánico.



En Andalucía, las multitudes parecen invadirlo todo en la Cofradías, inmensamente numerosas e inmensamente desmesuradas en sus expresiones. La Semana Santa y las grandes romerías marianas son las fiestas religiosas por excelencia. En Andalucía brillan con luz propia las actividades solidarias de las hermandades y la formación en grupos cofrades.


La vitalidad de las hermandades de Ceuta y Melilla o de Canarias y Baleares pone a prueba cualquier análisis críticamente sociológico.



(fuente: "Paso a paso. Itinerario de fe para hermandades y cofradías")

miércoles, 22 de octubre de 2008

Formación cofrade. 1º

¿Qué es una Cofradía?

Si consultamos el diccionario, nos dice que las cofradías son asociaciones eclesiásticas cuyo fin es acrecentar el culto público. Algunas se hallan vinculadas a órdenes religiosas. Toman su nombre o título de los misterios de la religión cristiana, de las fiestas del Señor, de la Virgen o de los santos, o del fin de la asociación. Sin embargo su origen estaba más unido a la actividad laboral de la persona, así durante la edad media, cofradías y corporaciones estaban estrechamente unidad. La religión y la profesión se hallaban enlazadas. Las cofradías agrupaban artesanos de distintos oficios, y los miembros de una corporación podían pertenecer a cofradías diferentes. Las cofradías organizaban las ceremonias religiosas (fiestas patronales, etc.), se ocupaban de los pobres y administraban la finanzas de la comunidad.


En el discurrir del tiempo el concepto de cofradía pasó a ser eminentemente religioso, llegando así hasta nuestros días.


Las hermandades y cofradías en sentido estricto, son, asociaciones de seglares con fines religiosos, que están bajo la autoridad eclesiástica, y por tanto acogidas a la reglamentación del Derecho Canónico.


Las cofradías son asociaciones de fieles cristianos conscientes de su pertenencia a la Iglesia, esto significa que deben sentirse Iglesia, que deben integrarse más en la dinámica renovadora del Concilio Vaticano II, que han de conocer y vivir las enseñanzas del Papa y de la Conferencia Episcopal Española e incorporarse a los planes diocesanos de acción pastoral, salvando siempre sus características peculiares.


Las hermandades pueden clasificarse de una forma canónica en: SACRAMENTALES, DE PENITENCIA, y DE GLORIA.


Las hermandades SACRAMENTALES son las dedicadas específicamente a la adoración de la eucaristía, no tienen necesariamente imágenes propias, ya que se centran en la adoración del Santísimo Sacramento. Tradicionalmente existían en todas las parroquias, aunque hoy en día son muy reducidas o han sido absorbidas por las hermandades de penitencia residentes en la misma parroquia.


Las hermandades de PENITENCIA se centran en la veneración de Cristo y de los dolores de su Madre, bajo diversas advocaciones, que tienen relación con:

1) Alguna escena de la pasión: -A su entrada en Jerusalén. -Atado a la columna. -Caido. -De la Buena Muerte. –Ayudado por el Cirineo.

2) A un atributo divino: -Misericordia. –Mayor Dolor.

3) A algún lugar o circunstancia: -Del Rescate. –De la Salud y de las Aguas.

Las advocaciones de la Virgen María pueden ser:

1) Referidas a la Pasión: -De los Dolores. –De la Soledad.

2) No referidas a la Pasión: -De Consolación. –De la Piedad. –De la Paz. –Del Socorro.


Las hermandades de GLORIA son aquellas que veneran a la Virgen como reina gloriosa: -Virgen de los Remedios. -Virgen de la Salud. –Virgen del Rosario.



Las Cofradías han sido fieles a la tradición católica del culto a las imágenes. La misión de las imágenes es acercar el misterio de Dios a los hombres, ya que mueven a la devoción, la persona asimila mejor lo que oye si lo ve. El Concilio Vaticano II defiende que se mantenga firmemente la práctica de exponer imágenes sagradas a la veneración de los fieles.


El arte sacro debe tender a darnos una síntesis visual de todas las dimensiones de nuestra fe. El autentico artes cristiano es aquel que, a través de la percepción sensible, permite intuir la presencia del Señor.


Un claro signo de comunión eclesial actualmente para las Cofradías lo constituye la pronta adaptación de los Estatutos y Reglas al espíritu de la legislación general de la Iglesia y a las normas promulgadas en cada diócesis.



Los Estatutos deben definir y señalar los medios para que las Cofradías sean realmente lugares de educación en la fe, de celebración de la misma, de caridad y comunicación de bienes, de testimonio de Jesucristo en el mundo. Están constituidos por capítulos y estos a su vez por artículos, donde suele determinarse minuciosamente la forma de admisión de nuevos miembros, las causa de expulsión, las sanciones por incumplimiento de la obligación asumida, y todo lo referente a las responsabilidades de los diversos cargos directivos y a su forma de elección.


El que todas las Cofradías respondan, en cuanto a sus fines explícitos y su organización formal, a un modelo básico común es consecuente con el hecho de que los Estatutos han de ser aprobados por la autoridad eclesiástica.


Algunos de los capítulos más importantes de los Estatutos, son los dedicados al ciclo de cultos de cada Cofradía (Triduos, Quinarios, Septenarios, en el tiempo de Cuaresma) y al de la salida procesional, que constituye el momento cumbre y devocional de cada año.


Las salidas procesionales pueden llegar a ser si se hacen con devoción y dignidad cristiana, valiosas catequesis plásticas en sus recorridos por las calles de nuestra ciudad. Son una predicación del Misterio Pascual, es decir, de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo y de las verdades de nuestra fe.